No quise verlo a tiempo y ahora pago los platos rotos. Y eso que, en mi puta vida, revolee uno. Porque podré tener muchas patas flojas en mi mesa pero SIEMPRE busqué como nivelarla para que quien quiensea se apoye sin miedo a caerse.
Y vos, vos destrozabas todo. La carne, el alma y la voz que te amaba.
Nadie se merecía pasar por tanto dolor
Ni la persona más errante
Ni la que más te quería en el mundo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario