Pasan de largo los inviernos, vacíos, sin novedades que celebrar, sin canciones nuevas que cantar. Llegan más oscuros que el anterior, tanto que parece una nueva estación y ahí recuerdo que apague las luces pero sin decir buenas noches. Esa es la razón de este nuevo frío que mi cuerpo apenas tolera.
Busco calidez en el presente porque me enseñaron que en el pasado no hay nada que buscar. Soy buena aprendiz y decido quedarme acá. Mis gatos me abrazan las piernas y yo sé que soy amada tan genuinamente que ningún invierno podría enfrentar dicho amor. Porque aunque fría, sigo ardiendo. Y aunque arda, nunca quemo. Soy la combinación exacta para que se vuelvan a prender las luces, los autos comiencen a circular y transcurra el día con normalidad, para llegar a la puesta del sol y pronunciar, sin titubear, buenas noches, Dios dirá.
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